
Laberinto de El Remanso
El Laberinto de Creta recibe su nombre porque arqueólogos europeos encontraron primero este símbolo en monedas -que datan del siglo 500 AC- de la isla de Creta. Pero también se encuentra en casi todas las culturas y en distintos períodos de tiempo. Los indios Hopi de Norteamérica lo tienen como símbolo de la Madre Tierra. Aparece también en el norte de Europa, en India, en Perú y muchos otros países. Es un circuito de siete vueltas y de una sola vía que conduce siempre hacia el centro, sin caminos falsos ni riesgo de perderse, y retorna hacia la salida. Al compartir la peregrinación con otros exploradores de la conciencia, la existencia individual se ilumina con el sabor de lo universal y eterno.
No hay una manera correcta o incorrecta de hacer tu pasaje a través del laberinto. Puedes utilizarlo como una forma de oración, repitiendo un mantram o un salmo si lo deseas, o practicando la meditación caminando. Puedes evocar en tu mente y en tu corazón una pregunta o situación que quieras resolver o entender con mayor claridad. Puedes vivenciarlo metafóricamente como el viaje de tu vida o tu camino hacia Dios. Puedes abordarlo abriéndote a la experiencia de caminarlo con plena presencia mental, sin ningún propósito definido.
Cuando finalices tu recorrido, siéntate manteniendo el contacto con la experiencia en tu propio corazón y disfrutando del poder del silencio.
Un laberinto es un círculo terrestre que expresa los movimientos espirales de la Galaxia. Es un símbolo o glifo que despierta la conciencia espiral en el cerebro y las células de los humanos.
Recorrer un laberinto tiene el poderoso efecto de integrar a la persona en las espirales de la Galaxia y en sus latidos, rompiendo la progresión lineal y reemplazándola momentáneamente por espirales. Esto sintoniza al ser con el flujo cósmico y con los latidos galácticos y, en muchos casos, al reequilibrarse la persona, se producen su armonización y sanación. El laberinto además ayuda al planeta afirmando la conexión de la humanidad con el planeta a través de los flujos espirales de la conciencia. Por lo tanto, podría decirse que vuestra guía interna os pide hacer ceremonias que afiancen vuestro compromiso actual con las espirales de la conciencia superior.
Como también hemos señalado con las espirales del nueve, el 21 de junio de 2007 resuena con el 3, el 6 y el 9, la Diosa Triple. El laberinto también es un símbolo del “útero” cósmico de la Gran Diosa o Principio Femenino de Dios. Es un lugar de conocimiento y renacimiento.
Celia Fenn
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